Hay un pensamiento que muchas mamás tienen y casi ninguna dice en voz alta.
Extraño mi vida de antes.
Y casi siempre viene acompañado de culpa, como si pensarlo fuera una traición.
Quiero decirte algo con cariño: no lo es.
Extrañar no es arrepentirse
Extrañar tu vida antes de ser mamá no significa que no ames a tus hijos. No significa que te arrepientas. No significa que quieras devolver el tiempo.
Significa que ganaste algo enorme y, al mismo tiempo, dejaste cosas por el camino.
Dejaste silencio. Espontaneidad. La posibilidad de salir sin pensar en nadie más. Un cuerpo que sentías tuyo. Un tiempo que no tenías que negociar.
Las dos cosas son verdad al mismo tiempo: los amas con todo, y extrañas a quien eras. No tienes que elegir una.
Lo que en realidad extrañas
A veces decimos “extraño mi vida de antes” cuando en realidad extrañamos algo más específico.
No extrañas a tus hijos menos. Extrañas partes de ti que quedaron guardadas.
La mujer que tomaba decisiones sin culpa. La que tenía conversaciones largas sin interrupciones. La que se aburría y no pasaba nada. La que sabía, sin dudarlo, qué le daba alegría.
Por eso este sentimiento muchas veces es, en el fondo, una señal. No de que te equivocaste, sino de que hace tiempo no te encuentras a ti.
Es un duelo, y merece nombrarse
Nadie nos dijo que la maternidad también trae un duelo.
No un duelo triste todo el tiempo, sino esa nostalgia callada por una versión de ti que ya no existe igual. Y como nadie lo nombra, muchas mamás lo viven en secreto, pensando que son las únicas.
No lo eres.
Nombrar el duelo no lo hace más grande. Lo hace más ligero. Decir sí, extraño esa parte de mi vida te permite dejar de pelear contra el sentimiento y empezar a entenderlo.
Volver a ti no es volver atrás
Aquí está la parte esperanzadora.
No se trata de recuperar tu vida exacta de antes, porque esa vida ya no existe y tú tampoco eres la misma. Se trata de reconectar, en pequeño, con eso que eras.
No necesitas tu departamento de soltera ni tus viajes de antes para volver a sentirte tú. A veces basta con una canción, un rato a solas, una risa larga, un café caliente.
Si quieres una guía para ese regreso, escribí un texto completo sobre cómo reconectar contigo misma siendo mamá sin culpa y sin un viaje. Y si lo que sientes va más allá de la nostalgia, quizá te sirva leer sobre la autocompasión materna para acompañarte con más suavidad.
Extrañar a quien eras no es un problema que arreglar. Es una invitación a no perderte del todo.